A veces, crees que lo puedes hacer todo por tí mismo, que no necesitas ayuda de nadie. Nos pasamos el día preocupandonos por gilipolleces, sin ver lo que realmente importa.
Vivimos en un mundo donde la falsedad es parte de nuestras vidas, aunque unos la muestren más que otros. Un mundo, donde después de saber la verdad, a veces, se prefiere la mentira.
Es irónico, quizá gilipollas, aunque después de todo, cierto.
Porque perder y retroceder se escriben en la misma línea, nunca es tarde para nada, así que, deja de dar lecciones a los demás, la adolescencia es corta, te queda mucho por vivir, sal a la calle a vivir tu única vida.


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