De pequeños, nuestros sueños eran grandes. Más de la mitad, por no decir todos, bastante imposibles.
Podías soñar con tu futuro, soñar que eras astronauta, piloto de avión o veterinaria, pero siempre algo que te fascinara.
Imaginabas la casa en la que ibas a vivir, y siempre, casi siempre, tenía piscina.
En realidad, no sabíamos lo que queríamos, aunque lo afirmáramos una y otra vez. Solo lo imanábamos.
Muchos creen que todo eso era exceso de imaginación en un niño pequeño, pero creo, que después de toda esa imaginación, había un punto de esperanza y superación a sí mismo,cosa que hoy, nos falta a veces.
Sueña tu futuro, hazlo perfecto para ti. Luego, proponte cumplirlo, nadie te echará en cara lo que no puedes hacer, y si lo hacen, es que no creen en sus propios sueños.


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